martes, 2 de diciembre de 2008

Despedidas.

De siempre se ha dicho que las despedidas suelen ser tristes. Lo triste es que mi vida está llena de ellas.Cada vez que voy a ver a mi familia, cada vez que mi familia viene a verme a mí. Cada vez que mi marido vuelve a casa y a los días se va. No sé cuantas despedidas puede soportar el corazón y el alma, pero cada vez que yo tengo una despedida de algún ser querido, se me parte el corazón y un trocito de mi alma se va con ellos. ¿Tendré el corazón a prueba de roturas y el alma muy grande?

2 comentarios:

Luki dijo...

Las despedidas son tristes, sí; pero cuando en nuestras vidas hay tantas y no hay forma de impedirlas, tenemos que sobreponernos y en vez de ponernos tristes porque alguien se va, alegrarnos de que falta menos para que lo volvamos a ver, ya que las bienvenidas siempre son alegres.

Hay que ver el lado bueno de las cosas.

A.Ortega dijo...

Bueno, también pasa que una despedida suele terminar siendo un futuro reencuentro, con todo lo bueno que eso conlleva... la alegría de volver a tener delante a las personas queridas, de disfrutar de nuevo tiempo a su lado... todo... Como dijo Luki, hay que ver el lado bueno de las cosas
Un besote enorme